PREVENCIÓN Y TRATAMIENTO DE ULCERAS POR PRESIÓN

5 de May del 2015

Las úlceras por presión representan un importante problema asistencial dado su prevalencia y el impacto sobre la salud y la calidad de vida de los pacientes. Es un problema común en el cuidado de los pacientes con enfermedades crónicas, sobre todo en ancianos con movilidad limitada. Lo más importante es que el 95% de las UPP son evitables y por ello es prioritaria la prevención. Se calcula que su incidencia en la población general es del 1.7% entre los 55 y 69 años y del 3.3% entre los 70 y 75 años. Más del 70% de las UPP ocurren en mayores de 70 años.
Valoración de la lesión: 

¿QUÉ ES UNA ÚLCERA POR PRESIÓN?

También llamada úlceras por decúbito, escaras o llagas.
Las úlceras por presión son lesiones de la piel que se originan cuando existe una presión mantenida sobre un plano o prominencia ósea. Cursan con una degeneración rápida de los tejidos, por disminución del oxígeno en la zona afectada como resultado de un deficiente riego sanguíneo.
Las úlceras por presión aparecen en zonas con escaso tejido subcutáneo o donde existen prominencias óseas en contacto con el colchón o cualquier superficie dura (silla, sillón,…). El paciente está más predispuesto a padecerlas por la incapacidad de movimiento debido a su enfermedad o la edad avanzada.
Los dos grupos de mayor riesgo de padecer úlceras por presión son los ancianos y los pacientes con lesión medular espinal y parálisis cerebral, debido a la gran pérdida de función sensorial y motora.
 
ESTADÍO I: Eritema cutáneo que no palidece, en piel intacta. En pacientes de piel oscura observar edema, induración, decoloración, calor local, pero la piel no se ha abierto. Puede haber dolor, escozor. 
ESTADÍO II: Pérdida parcial del grosor de la piel que afecta a la epidermis, dermis o ambas. Úlcera superficial que tiene aspecto de abrasión, ampolla (flictena) o cráter superficial.
ESTADÍO III: Pérdida total del grosor de la piel que implica lesión o necrosis del tejido subcutáneo, que puede extenderse hacia abajo, pero no por la fascia subyacente.
ESTADÍO IV: Pérdida total del grosor de la piel con destrucción extensa, necrosis del tejido o lesión en el músculo, hueso o estructuras de sostén (tendón, cápsula articular, etc. ). En este estadío como en el III, pueden presentarse lesiones con cavernas o trayectos sinuosos.
 
¿POR QUÉ SE PRODUCEN?
 
Fundamentalmente por la presión directa: el peso del cuerpo ejerce presión sobre los tejidos entre la cama y el hueso.
Pero también por fricción: al subir al paciente hacia la cabecera arrastrándolo, o como el paciente está sentado y se va resbalando poco a poco.
La presión mantenida provoca una disminución del riego sanguíneo en la zona afectada, produciéndose una lesión.
 
Existen otros factores que afectan directamente en la aparición de las úlceras por presión:
 
  • Edad: es uno de los factores más importantes, la aparición de úlceras aumenta de forma muy elevada en personas con edad avanzada.
  • Inmovilidad: impuesta por la enfermedad hace que la persona mantenga una presión prolongada en los mismos puntos de apoyo durante largos espacios de tiempo. Además la disminución en el movimiento no favorece un riego sanguíneo adecuado.
  • Incontinencia: es un factor favorecedor, ya que la piel en contacto con la orina y las heces se humedece y, por tanto, es más vulnerable, a la apariencia de úlceras por presión.
  • Estado nutricional: la malnutrición produce, entre otras cosas, una disminución o un aumento del tejido adiposo (obesidad), lo que incrementa el riesgo de úlceras por presión. También, cuando el aporte proteico no es adecuado, existe mayor dificultad para la regeneración de los tejidos. La deshidratación de la piel debida a un inadecuado aporte de líquidos hace que esta sea menos resistente al rozamiento y a las presiones.
 
¿DÓNDE APARECEN?
 
Pueden aparecer en cualquier lugar del cuerpo sometido a presión, fricción o cizallamiento.
Dependiendo de la posición de la persona pueden darse más frecuentemente en estos lugares:
  
¿CÓMO EVITARLAS?
 
En muchos casos, las úlceras se pueden evitar, o retrasar su aparición, siguiendo los consejos del personal sanitario.
1.  Cambios posturales
 
Teniendo en cuenta, que la causa principal de las úlceras es la presión mantenida sobre el mismo punto de la piel, es primordial que se hagan rotaciones de los puntos de apoyo de la persona inmovilizada. 
Los cambios posturales permiten a personas inmovilizadas evitar o aligerar la presión prolongada. El cuidador ha de realizarlos si el paciente no es capaz de cambiar de postura por sí mismo.
 
  • En personas encamadas, cada 2-3 horas.
  • En personas sentadas como mínimo cada hora, y si el paciente colabora se realizará cada 15-30 minutos.
  • Si fuera necesario elevar la cabecera de la cama, no sobrepasar los 30º.
 
Posición supina
 
  • Se coloca una pequeña almohada debajo de las piernas para relajar los músculos.
  • Otra almohada debajo de la cabeza para mantener la alineación del cuerpo. 
 
Posición lateral
 
  • Almohada sosteniendo el peso de la pierna.
  • Almohada en la espalda.
  • Almohada debajo del brazo.
  • Almohada debajo de la cabeza manteniendo la alineación del cuerpo.
 
2. Higiene y cuidados de la piel.
 
El acto de higiene diaria es un buen momento para observar el estado de la piel, y ante cualquier lesión o duda al respecto, comunicarlo con la enfermera de referencia.
Esto es uno de los pasos más importantes para prevenir la aparición de úlceras.
 
  • La piel debe estar siempre limpia y seca.
  • Realizar el aseo con agua tibia y jabones neutros, aclarando y secando cuidadosamente, sin frotar.
  • Vigilar restos de humedad sobre todo en zonas de pliegues.
  • Aplicar crema hidratante sin masajear hasta su total absorción.
  • No usar ni colonias ni alcoholes (romero) ni polvos de talco.
  • No dar masajes en zonas óseas, prominentes o enrojecidas.
  • No utilizar Mepentol como crema hidratante.
  • En caso de incontinencia urinaria o fecal aumentar las medidas de higiene aún más.
  • Utilizar ropa de algodón o hilo. Las sabanas deben de estar siempre secas, limpias, sin arrugas, bien estiradas y sin restos de comida.
 
Según el riesgo del paciente, valorar la utilización de dispositivos que alivian la presión (colchones, colchonetas o cojines homologados).
Usar otros dispositivos como almohadas, cojines, taloneras, etc sobre aquellas zonas que soportan mayor presión. Evitar el contacto directo de las prominencias óseas entre sí (por ejemplo, colocando una almohada entre las rodillas).
No usar nunca cojines tipo flotador.
 
 
3. Alimentación 
 
El tipo de dieta de la persona debe ser rica y variada, teniendo en cuenta sus gustos y preferencias, así como las posibles limitaciones (dificultad de tragar, dentadura, etc).
Con la edad, vamos perdiendo las ganas de beber agua. Aunque seguimos necesitándola, no sentimos sed, por lo que debemos ofrecer a la persona de 6 a 8 vasos de líquido al día (agua, infusiones, zumos, caldos…)
 
  • Invitar a comer no obligar, si se le obliga pueden aparecer vómitos o rechazo de los alimentos.
  • Fraccionar el número de comidas a 4-5 diarias.
  • Ofrecer carnes de fácil masticación y pescados sin espinas. Se deben alternar con los huevos y consumir 3-4 veces a la semana.
  • Tomar verduras y hortalizas troceadas o en purés todos los días.
  • Consumir frutas naturales, zumos, asados o en compota 2-3 veces al día.
  • Ofrecer lácteos naturales, batidos, natillas, flanes, semidesnatados o desnatados 2-3 veces al día.
  • Las comidas deben tener una temperatura adecuada.
  • Se debe favorecer que el paciente coma acompañado.
  • Si esta encamado se le debe incorporar y alimentar lentamente para evitar que se atragante. Dejándolo en esa posición durante 1 hora después de terminar de comer.
  • Después de cada comida se cepillará y harán enjuagues. En caso de que la persona no pueda, el cuidador limpiará la boca con una gasa húmeda.
 
4. Factores ambientales
 
En general, se debe intentar mantener a la persona en un ambiente como:
 
  • Temperatura y humedad adecuada.
  • Ventilación e iluminación suficiente.
  • Ausencias de ruidos.
  • Procure que esté distraído y trasmítale afecto.
   
CUIDADOS POSTURALES PARA EL CUIDADOR
 
Tan importante es la salud del ser cuidado, como la del cuidador; por lo que es importante prestar atención a los síntomas que nos alarman de una mala higiene postural.
En muchas ocasiones se sufre de dolor de espalda a consecuencia de vicios posturales al trabajar, de malas posiciones al levantar pesos y de adoptar posturas en reposo que son inadecuadas. Por esto son recomendables los siguientes puntos:
 
  • No doblar la espalda al levantar pesos.
  • Flexionar caderas y rodillas para levantar un peso, sosteniendo o transportando los objetos o personas lo más cercano posible a nuestro cuerpo.
  • Es conveniente realizar una inspiración en el momento de hacer fuerza para levantar o mover el peso.
  • Tener una base amplia de sustentación separando los pies.
  • Intentar alcanzar los objetos situados a una altura poco asequible utilizando un altillo.
  • Cuando la columna lumbar se encuentra en hiperextensión, no deben actuar sobre ella grandes cargas.
  • Distribuir su peso uniformemente mientras esté de pie.
  • Mientras esté sentado, mantener la espalda rectar y apoyada en una silla, con ambos pies apoyados en el suelo.
  • Llevar zapatos con tacones bajos o planos para evitar la tensión en la espalda.